Los pelos son formaciones epidérmicas, finas y filiformes, típicas de los mamíferos, que forman la cubierta característica de estos animales.
Sólo los mamíferos tienen pelos verdaderos, y todos los animales pertenecientes a este grupo tienen pelos. Cuando los pelos son finos y están muy próximos, la cubierta se denomina pelaje; si son gruesos, rizados y enmarañados la cubierta se llama lana.
Los pelos desarrollan una importante función en todas las relaciones humanas. También forma parte de los acontecimientos que se desarrollan en el tiempo y se puede considerar el termómetro de modas y épocas.
Todo el cuerpo humano está protegido por un bosque peludo. Exceptuando los labios, la palma de las manos, la planta de los pies y las falanges terminales de los dedos, la superficie del cuerpo tanto en el hombre como en la mujer, está tapizada por aproximadamente 5 millones de pelos.
A pesar de que la cantidad de pelos en ambos sexos es la misma, según plantean los dermatólogos, la diferencia radica en que el pelo femenino es de menor tamaño, y esta propiedad hace que existan dos categorías de pilosidad humana: los pelos terminales (mayormente gruesos, rígidos y pigmentados) y los vellos (muy finos, blandos y de color muy claro)
- Los pelos terminales se localizan en el cuero cabelludo, (entre 100.000 y 150.000 pelos), las cejas (1.400 pelos), las pestañas (320 pelos), las axilas (12 000 pelos) y el pubis (7.000 pelos). También hay pelos terminales en la barba, el bigote, las extremidades y el interior de la nariz.
- Los pelos vellosos, que suman varios millones en los hombres peludos, se localizan en los antebrazos, la periferia de las aréolas mamarias y las mejillas. Los más discretos, que se pueden detectar bajo la luz del microscopio, cubren las zonas denominadas erróneamente lampiñas o sin pelo, como la frente, los párpados y los pabellones auriculares.
- Algunos autores citan un tercer tipo de pilosidad, que denominan pelos intermedios, los cuales tienen más o menos 1cm de longitud y, emergen sobre todo en brazos y piernas, tórax y abdomen masculinos.
En definitiva, somos una especie velluda, aunque en menos grado que el resto de los mamíferos. Como señala el catedrático de antropología Arturo Valls, “en el transcurso de su evolución, la especie humana ha ido perdiendo progresivamente su pilosidad corporal y el hombre se ha convertido en una especie eminentemente depilada”.
No obstante, aún nos resta una buena mata de pelo que cumple fielmente sus compromisos biológicos, que no son otros que los de protegernos del frío, el calor y la lluvia; percibir sensaciones táctiles, amortiguar los golpes y custodiar las partes más pudendas y delicadas del organismo.
Es importante destacar que el pelambre humano, también cumple otros cometidos como la seducción, el reconocimiento en el mundo animal y la comunicación a los demás de nuestra identidad, sexualidad y cultura.
La importancia social y simbólica del pelo, presente en todas las culturas y tradiciones, explica por qué lo cuidamos con especial devoción y por qué algunas personas tratan de evitar que se les note la alopecia.
Los pelos están compuestos por una escleroproteína córnea denominada queratina y no contienen ni vasos sanguíneos ni nervios. Suelen contener pigmentos (excepto en los albinos) y a veces también contienen burbujas de aire intersticial que dan al pelo un color plateado.
La estructura del pelo consiste en células epiteliales modificadas dispuestas en capas alrededor de una médula central (o núcleo) y cubiertas de escamas delgadas y planas. La raíz de cada pelo se encuentra en una invaginación de la epidermis llamada folículo piloso.
El pelo crece desde la base del folículo y se nutre a partir de los vasos sanguíneos presentes en una papila situada dentro del folículo, que se prolonga un poco en la raíz del pelo. Un músculo pequeño, el arrector pili o erector del pelo, se une a cada folículo piloso. El músculo se contrae bajo el control del sistema nervioso simpático, haciendo que el pelo se erice.
La mayoría de los mamíferos poseen pelos táctiles que crecen, en muchos casos, en la parte superior del labio y en las cejas, con las raíces situadas sobre tejido eréctil muy inervado.
El cabello se produce a partir de los folículos pilosos localizados en la superficie de la piel. Originalmente, se desarrolla en las primeras etapas de la vida fetal, y se cae en un ciclo regular durante toda la vida.
El ciclo capilar no está sincronizado en los humanos. Normalmente, el cuero cabelludo tiene una mayoría de cabellos en la fase de crecimiento, y una minoría en las fases de transición y de reposo del ciclo. La fase de crecimiento de los folículos pilosos del cuero cabelludo tiene una duración mayor que la de las otras fases, y esta duración está relacionada con la longitud final del cabello.
El pelo sufre influencias de todo el organismo: en particular hormonales, estrés, fatiga... Estas influencias actúan a nivel de "la fábrica del cabello", la papila dérmica, situada en la raíz del cabello. Esta papila es rica en células; sobre todo, contiene numerosos vasos capilares, y cuyo número y actividad son esenciales.
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Última actualización 25.08.2011


